Nuestra Historia

Desde que soy muy chica recuerdo que mi juego favorito era hacer ropa para mis muñecas con retazos de tela que me regalaba mi abuela (que era modista y a su vez nos hacía siempre vestidos a mi hermana y a mí, seguramente ése fue el ejemplo de lo increíble que era el ver cómo convertir simples telas en bellas creaciones).

Continué siempre cosiendo a mano hasta que para mi cumple número 15, mi papá me regalo una máquina de coser (que de hecho, el mismo me enseñó a usar, para mi sorpresa el sabía cómo, ya que siendo chico le tocaba ayudar a su mamá). Tomé el curso que generalmente viene gratis cuando compras una máquina y desde ahí no paré mas, fue sin duda uno de los mejores regalos de mi vida.

Paralelamente, seguía siendo súper dedicada en mis estudios, reconozco que siempre fui muy matea, porque soy muy exigente y autocrítica (no quiero decir que esto sea de lo mejor, pero de alguna manera me ha ayudado en las cosas que me he propuesto). Por una parte estaba esta autoexigencia y por otra, la obligación que sentía de enorgullecer a mis papás, cómo los iba a decepcionar...había sido siempre la mejor alumna e iba terminar haciendo ropa...(prejuicios que estaban en mi cabeza, quizás arraigados por cosas que uno escucha de chica...no dudo de que mis papás lo que más querían era verme feliz), pero aún así uno tontamente se autoimpone ésa meta de que todos "se sientan orgullosos de uno".

Así, asumí que esto del diseño debía dejarlo como un pasatiempo y aprovechar esta “inteligencia” para tener una profesión que la demostrara, cursando una carrera tradicional ("demostrar"!!...tanto que nos importa esto de lo que el resto piense de nosotros, más cuando somos más chicas y buscamos validación...si se nos inculcara que lo realmente valioso es como nosotras nos vemos y que no necesitamos demostrarle nada a nadie).

Así, entre a estudiar Nutrición a la Chile (que por coincidencia está en la calle Independencia, Barrio Las Telas en la actualidad), así que todos los días saliendo de la U, podía recorrer los locales de telas, convencía a los vendedores que me vendieran (valga la redundancia) de a 50 cm y al llegar a mi casa feliz me ponía a inventar y coser. Así gané buenas lukas durante la U porque casi toda mi ropa era hecha por mí y eso servía de vitrina, mis compañeras me iban encargando y armé un pequeño emprendimiento sin darme cuenta.

Egresé de la carrera el 2017, trabajé casi 3 años como Nutri en distintas áreas, pero sentía que algo me faltaba, que llegaba a un punto en que me aburría. No quiero decir que la carrera no me gustara porque encuentro que la nutrición es sin duda fascinante y tiene implicancias que no dimensionamos, pero echaba de menos hacer eso que tanto amaba.

Cuento corto (ironía, quienes me han visto en videos sabrán que cuando me pongo a hablar, y en este caso a escribir, me embalo con todo), el 2010 dije; “pucha, yo creo que de la venta de la ropa, tema del que sé y me encanta, puedo vivir.”

Me lancé (siempre siendo bien ordenada y calculando todo) , primero me cambié a una pega de medio tiempo como nutri, y así podía dedicarle la otra mitad del día a este negocio.

Importé ropa, me compré nuevas máquinas, y armé un pequeño show room en mi depto. Al poco tiempo tenía visitas todo el día.

Me di cuenta que el tiempo no me estaba dando para estar yo cosiendo y todo y así comencé a mandar a hacer mis diseños a talleres y fui conociendo el área (siempre importando también otro tipos de prendas que son mucho mas complicadas y caras de hacer acá, así además tenía una variedad mayor y más atractiva para ofrecer). A los 3 meses, sacando cálculos y viendo que esto podía igualar lo que ganaba como nutricionista, dejé finalmente mi pega para dedicarme a Amanda de lleno. Fueron meses y mas bien años de trabajo de 14 y más horas al día, ya no se trataba sólo de elegir y mandar a hacer ropa, había que colgar, planchar, etiquetar, atender público, manejar redes sociales (que en ese entonces era sólo Facebook), despachar, aprender a sacar números -porque después de embarrarla hartas veces y verme muy complicada- tomé conciencia que como todo negocio, no solo se trata de hacer la parte que a uno mas le gusta, si no que de sacar costos, evaluar rentabilidad, hacer planillas, planificar, evaluar, etc!.

O sea, como toda emprendedora, las hacía todas.

Me fui metiendo en eso y reconozco que la parte de los números, la planificación y la estrategia, también me encantaron (por suerte! Porque de no haber sido así, la historia habría sido otra).

No entraré en detalles porque o si no me daría para escribir un libro…fui mamá (sorpresivamente) de mi hijo mayor Tomás (2012), a fines del 2013 me cambié de vivir en Ñuñoa a Calera de Tango, llevé todo a la venta online, y luego volví a abrir tienda en Los Leones en el año 2014, y la verdad la pega de mamá y emprendedora a veces me superaba. A fines de ese año nació la Trini, así que volví a ser 100% online, después el 2016 volví a vender también en forma directa en Manuel Montt… Ufff, comprenderán que estaba medio perdida porque hacía cambios constantes, no cachaba bien pa’ donde ir. Ahora que hago este recorrido, recuerdo la locura que ha sido todo este proceso.

El 2018 tome una asesoría de negocios y gracias a esto, en Abril de ése mismo año decidí que el cuero literalmente no me daba. Había que elegir, así que tomé la decisión de que Amanda se volvería sólo tienda online. Saqué números, la venta por RRSS y web iba en aumento, y mi calidad de vida se estaba complicando mucho al tener que viajar a diario desde mi casa hasta Provi.

Fue la mejor decisión si o sí! Claramente toda una apuesta (porque obviamente las clientas siguen pidiendo tener un lugar donde poder probarse, a veces uno dice, sí , armemos una pequeña salita y lo hacemos, pero después te vas dando cuenta de que eso requiere contar con un espacio, decorar, mantener stock de ropa, tener a una persona que atienda….finalmente es una tienda).

Esta decisión de pasar de tener tienda fisica a ser sólo online significó de alguna manera “achicarme” (y cuando estás con un negocio que ha ido creciendo, créanme que decidir de cierta forma retroceder, cuesta harto). Pasamos de ser 7 personas a 3.

Fue cosa de pocos meses y ya estábamos creciendo, ahora éramos 5. En marzo del 2019 nos cambiamos a una oficina más grande, la cosa iba mejorando mas rápido de lo que esperaba. Actualmente somos un equipo de 10 personas, estamos trabajando con todas las ganas y aprendiendo en el camino, no quiero decir que somos una empresa que vende cientos de millones, pero la verdad creo que no es para nada irreal proyectarnos para eso.

Hay que tener claro que a medida que aumentan las ventas, aumentan proporcionalmente los gastos, las necesidades de inversión, la pega y a veces vender 5, 10 o 50 millones no significa que estas “ganando” eso, que es lo que habitualmente se cree, venta versus gastos es un ecuación sumamente importante y créanme que muchas veces por mala administración, uno sale para atrás….afortunadamente echando a perder se aprende, y para ser honesta, me falta mucho que aprender aún, pero esto es una motivación enorme para seguir haciendo cuanto curso aparece, leyendo, participando en webinars, charlas online y pfff, les podría enumerar montones. Es todo un mundo, pero para mi un desafío que me motiva a diario.

Como conclusión final (ahora si que si), esto me demostró que uno puede vivir de su pasión, que no debemos ser a veces tan “conservadores” y creer que la única opción es una carrera tradicional. Atreverse a hacer lo que te encanta, obviamente hay que ponerle hartas ganas, ser perseverante y tener claro que no es fácil y que en muchos momentos vas a querer mandar todo a la punta del cerro, pero si logras pasar por todo eso, vas a sentir un orgullo que no te imaginabas. Lo mas seguro es que le dediques mas horas de lo que pensabas, pero mas que una pega, es una diversión, es tu hobbie y es “tu negocio”, y para remate puedes generar empleos, pagar sueldos dignos, crear un equipo que trabaja contento y motivado y que más que empleados, pueden volverse tus amigos, tu apoyo y son esenciales para seguir creciendo.

Espero seguir escribiendo esta historia, con pandemia de por medio, desafíos que nadie tenía presupuestados, y a pesar de todo aquí seguimos, creciendo, a veces muy estresados (de esto no se libra nadie), pero poniéndole todo el empeño y aprendiendo dia a día….

Si tienes una pasión y tu instinto te dice que la sigues, hazle caso!

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